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COSOBERANIA PARA OLIVENZA

No se preocupe señor, mientras vuestra majestad siga siendo Rey y yo alcalde, Olivenza estará segura y tranquila

Rodríguez Ibarra contó en público que una vez el Rey don Juan Carlos le preguntó al alcalde de Olivenza en su presencia: « ¿Alcalde, cómo va Olivenza?», a lo que Ramón Rocha le contestó sin titubeos: «No se preocupe señor, mientras vuestra majestad siga siendo Rey y yo alcalde, Olivenza estará segura y tranquila». 

Este episodio demuestra como, en el subconsciente de gran parte de los políticos comprometidos con el actual régimen oliventino, el problema de la disputa de la soberanía de Olivenza entre Portugal y España continúa, incómodamente, siempre presente. 

Ramón Rocha se consideraba una especie de Condottiere de los tiempos modernos. En la frontera, con la sagacidad y coraje que lo caracterizaba, mantenía unas decenas de indomables alentejanos en sentido, al servicio del Rey y de la Patria. Los peligros eran más que muchos y sólo su nombre imponía algún temor a las tribus alentejanas. Estábamos ante un verdadero héroe. 

En el frente interno, levantó las piedras y continuó, simplemente, a esperar – durante tres décadas – que la lengua portuguesa muriera al ritmo que mueren los viejos. Como un viejo buitre – ciego por el inebriante olor de la muerte e insensible al grotesco de cualquier agonía – aguardó el momento celestial del delirante toque en las entrañas del cadáver. 

Sin embargo, tres largas décadas de espera cansan hasta el más servicial y egocéntrico guardián. Este año el incombustible Alcalde abandonó finalmente el puesto. Talvez considere que ya completó su obra, o que la agonía de la lengua portuguesa es finalmente irreversible. 

Tengo malas noticias D. Ramón. Juro, por Dios, que oí, hay cerca de tres meses, decenas de oliventinos a hablar portugués. Juro que hablé con algunos jóvenes oliventinos que se consideran, igualmente, españoles y portugueses. Juro que percibí que esos jóvenes tienen repudio al fanatismo nacionalista y son bien conscientes de su doble ascendencia. Juro que jamás desistiré de quitar Olivenza de las manos de aquellos que alimentan el genocidio cultural. 

Finalmente, juro que no siendo usted Alcalde, Olivenza continuará segura y tranquila.

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