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COSOBERANIA PARA OLIVENZA

Lleven los Abuelos a la Escuela

En el imaginario de la nación portuguesa el pueblo oliventino representa una parte de nosotros propios. Nos acompañaron en nuestra extraordinaria aventura colectiva durante medio milenio y, hasta hace cincuenta años, continuaban hablando, mayoritariamente, la lengua portuguesa.

La alfabetización creciente que conocieron los pueblos ibéricos, en los últimos 70 años, llevó al declive de la lengua portuguesa en Olivenza. Era ineludible que eso sucediera a una lengua que no tenía estatuto oficial, que no permitía el ascenso social y cuyo uso era poco tolerado por las autoridades españolas.

Los nombres de familia fueron alterados para formas españolas – resistieron los apodos – y hasta el nombre de las calles de la “Vila” fue, en gran medida, modificado. Se quedaron los monumentos – en muchos casos bien preservados, es justo reconocer – muchos hábitos y una forma de ser y estar muy portuguesa.

Sin embargo, doscientos años de integración en España trajeron otros hábitos, bodas mixtas y una considerable inmersión en la grande cultura de Cervantes. La actual cultura oliventina es hoy la amalgama de esos dos pasados. Uno es protegido y valorado. El otro no es asumido en su plenitud.

Una parte de la única y gran cultura oliventina está a morirse lentamente. Los niños que aprenden portugués no lo aprenden con la sonoridad oliventina (que es tan bonita). Aprenden una versión, una sonoridad, indiferenciada.

 Dejo una sugerencia a mis compañeros docentes y a los padres que se preocupan en preservar la sonoridad del portugués de Olivenza: lleven los abuelos a la escuela, promuevan diálogos en portugués entre nietos y abuelos. Utilicen grabaciones de la lengua portuguesa – leídas por los ancianos que aún hablan el idioma - en las clases.

 El futuro está en las sociedades multilingües – por eso existen hoy más de 9000 alumnos de portugués en Extremadura y una enorme y creciente cantidad de portugueses a aprender español – pero, vuestro caso, es diferente. Una parte de la lengua portuguesa, tal como la española, es vuestra.

 ¡Salven el portugués de Olivenza! Si no lo hacen, algo de vosotros se morirá. Pero eso no será solo pérdida vuestra. Es también una parte de nosotros, de nuestros sonidos, que buceará en el silencio. Por eso la agonía de vuestro portugués nos hiere tanto. 

Su muerte dejará nuestra “saudade” eternamente dolida. Cantada de muchas formas y sonidos, menos en el portugués de Olivenza. 

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